CAPíTULO ANTERIOR

Recordemos que antes de 2019 en hospitales, residencias de ancianos, centros de salud y domicilios, no se registraban los microorganismos causantes de las muertes de los pacientes, no lo ponían en el certificado de defunción, salvo en algunos casos cuando se identificaba alguna bacteria asociada a la muerte (1), por esto es que no existen datos acerca de infecciones respiratorias por coronavirus antes de ese año. Dicho este nada nimio dato de color, vamos a lo que sigue: me pregunto, ¿por qué en España en las residencias sucedieron tantas muertes “por Covid” y en Argentina casi que no se les movió un pelo a los ancianos que transitaron supuestamente* la enfermedad? En este capítulo y los que siguen nos abocamos a desmenuzar un informe de Médicos sin fronteras que describe desde adentro y en detalle la experiencia vivida por los centros de ancianos en España desde el inicio de la pandemia.

“La ruptura que supone una situación de contagio en una residencia de mayores es difícil de dimensionar si no se conocen el funcionamiento y las rutinas de estos centros. (Quienes definieron los protocolos no tienen idea de esto último, por eso los protocolos restaron en lugar de sumar). La dinámica de la residencia está orientada a favorecer la convivencia y el contacto mediante actividades y prácticas regulares que sirvan para salvaguardar la dimensión social de estos hogares y la vida de los residentes. Las zonas comunes, las actividades colectivas y los talleres buscan reducir el aislamiento. Las visitas y las salidas del centro sirven para preservar el vínculo familiar y emocional. La situación de confinamiento supuso el destierro inmediato de todas estas prácticas, para limitar a cada residente un espacio restringido y aislado del resto, sin la guía y el apoyo de rutinas establecidas en muchos casos durante años, con la cancelación de su contacto regular con el exterior". Imagine usted un anciano con demencia, que reconoce aún a su hija quien lo visita todos los días para darle la cena, y de un día para el otro esta hija no regresa, nadie le explica mucho porque todos están aterrados, la sensación de abandono, de terror, y hasta que se da el primer test positivo, nada fiables según los mismos Médicos sin fronteras (MSF). Este anciano es entonces encerrado en un cuarto, ya no ve a su hija, ni al personal que lo atendía y contenía, no entiende nada, no sale a sentarse con sus compañeros del lugar. Golpea y golpea la puerta preso de la desesperación pero nadie le abre. ¿Cree que su salud no se verá afectada gravemente? ¿Cree que se han discriminado las muertes que ocurrieron por estas causas, estrés, terror, depresión, de las que causó el patógeno de moda?

Según el informe, en España “Las personas mayores fueron abandonadas sin posibilidad de derivación hospitalaria y sin asistencia adecuada de la atención primaria… Las residencias tuvieron que asumir de facto una responsabilidad para la que no estaban preparadas, ni dotadas, ni protegidas, con unas consecuencias desastrosas para residentes, personal y equipos de gestión, y un impacto directo en la alta mortalidad". (P3). En España el sistema hospitalario colapsa todos los años, sumado un virus más a la orquesta, sumado el miedo que provocó que la gente al comienzo inundara las guardias... En Argentina la atención primaria en los hospitales nunca colapsó, a diferencia de otros años en los que sí colapsa, ni las Terapias Intensivas. Este es posiblemente uno de los factores por los cuales la mortalidad en las residencias fue mucho menor que en España, que no tiene que ver con el virus. En consecuencia la alta mortalidad en ciertos países está directamente relacionada con otros factores, por ejemplo, calidad y capacidad de centros médicos y hospitales, inversión en Salud. 

Enumera el informe puntos claves por los cuales la catástrofe ocurrida podría haberse evitado:

  • Falta de anticipación y de planes de contingencia, agravada por la descoordinación y multiplicidad de interlocutores, entre ellos Consejerías de Servicios Sociales y de Sanidad, Diputaciones, Ayuntamientos, servicios de atención primaria, servicios de salud pública. (En Argentina esto funcionó parecido pero por alguna razón la mayoría de los ancianos no transitaron la enfermedad con síntomas graves).
  • Falta de formación en la utilización de los EPI (equipos de protección) de un personal nada habituado al uso de estos elementos.
  • Falta de organización, dirección y recursos humanos en las medidas de control del contagio. La población más vulnerable quedó en manos de las buenas intenciones de las personas que los cuidaban. (Aislaban personal sano porque daban positivo en los fallidos test y los pocos que quedaban no daban abasto. Esto llevó posiblemente a que se cometieran errores, muchas veces fatales, debido al cansancio del personal que quedaba en pie.
  • Aislamiento en detrimento de la salud y de los cuidados dignos (debido a la incertidumbre generada por los casos asintomáticos y a la escasez y poca credibilidad de las pruebas diagnósticas), que en muchos casos fueron indiscriminados y desproporcionados y tuvieron un grave impacto en la salud de los residentes. 
  • Carencia de atención psicosocial a residentes, personal y familiares. (P6).

Mantener a quienes cayeron enfermos en espacios cerrados y sin la atención médica y psicológica adecuada multiplicó los contagios, aceleró la mortalidad y produjo situaciones indignas e inhumanas (así como) la falta de… protocolos de uso claros que protegieran a personal y residentes. Asimismo... las bajas laborales provocadas por los contagios no fueron sustituidas al ritmo y en ratio adecuados”. (P7). Acá debe criticarse a MSF, siendo que ellos mismos refieren que los test no son fiables, dan cuenta en el mismo informe que hubo muchos resultados falsos, más luego hablan de contagios como si hubieran sido confirmados de la debida manera. En definitiva, el pánico en el que se entró llevó a tomar medidas muy nocivas y arbitrarias, los test fallidos enloquecían aún más a todo el mundo que se aterraba ante un resultado positivo, encerronas innecesarias, personal que renunció por miedo…

(Y seguimos la semana que viene porque se me cerró el estómago).

FUENTES:
1 (La gente y los microbios, Pablo Goldschmidt)
2 (Poco, tarde y mal, MSF

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